sábado, 27 de septiembre de 2014

La historia sin fin (II)

LA HISTORIA SIN FIN (II)
Esta segunda parte tiene que ver con el agujero que quedó como resultado del trabajo que hicieron los obreros que antes mencioné, la cinta amarilla como medida de advertencia para los transeúntes duró lo que dura un caramelo en la puerta de una escuela de párvulos, miramos desde la ventana y creímos que un amable señor aseguraba la cinta y resultó que se aseguraba de zafarla con cuidado para llevársela, así que sólo quedaron unos palitos como señalización de que en ese lugar había tremendo agujero.
Pero esto no fue todo, al momento de marcharse la retro, se despidió cordialmente y puso en marcha su máquina, la enorme cuchara levantada enganchó una rama del árbol de los vecinos y lo arrancó, la ramita mide aproximadamente unos 4 ó 5 metros, entonces para que estos vecinos no tuvieran problema se le ocurrió al maquinista que era mejor tirarla en mi antejardín y al hacerlo, cosa curiosa, dañó otro bolardo, y con la misma cuchara y con la maña que demostró antes lo clavó en el piso y allí quedó maltrecho y roto pero bien clavado.
Y empieza Cristo a padecer, tropezones e insultos por la existencia del agujero que obstaculizaba el paso, curiosamente todo el que traía platos plásticos, vasos desechables, bolsas con basura, empezaron a arrojarlas en ese triste agujero. Cada quien examinaba con minuciosidad el trabajo y hacían conjeturas, lo último que escuché es que se había reventado el tubo del gas… mmmmh, es sorprendente la forma de deducir de la gente. Nuestra idiosincrasia ha permitido por décadas que seamos los dueños de la verdad y lo más simpático es que nos lo creemos.
En la mañana de ayer (septiembre 24) vi con entusiasmo una volqueta que se detenía y bajaban dos hombres con sendos machetes, empezaron a cortar el árbol. Cuando volví a mirar no había ni hombres ni volqueta, pero el árbol continuaba en su sitio, bajé de inmediato a mirar y oh sorpresa! Habían cortado la punta del árbol y la habían colocado en forma de V en el agujero, eso fue todo.
Lo último que vi, fueron dos tubos de lámpara fosforescentes, una pequeña viga sosteniendo una bolsa plástica, un trozo de la rama del árbol incrustada en forma de V, que daba la impresión de dos brazos alzados y restos de basura al interior del agujero.
Pero esta mañana recibí la agradable sorpresa de ver otra volqueta con 4 personas, un conductor dos obreros y un coordinador de obra, cubrieron el tremendo hueco con tierra y de acuerdo a la información que obtuve, había dado la orden para que colocaran dos bloques de cemento tanto por tanto y tanto por tanto, le pregunté por el resto de daños en el andén y los bolardos que habían sido dañados por ellos mismos y me contestó que no me preocupara por eso que al menos me arreglarían parte del andén… y subiéndose a la volqueta se alejaron tranquilos ante el deber cumplido.

He quedado ahora con dos tumultos de tierra a la espera de los siguientes obreros que deben arreglar el andén…

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