martes, 8 de marzo de 2016

Recomendaciones policivas



Marzo 8 del 2016

Recomendaciones policivas

El significado de recomendaciones, en realidad es:

Sugerir algo, brindar un consejo, una especie de advertencia que se le da a una persona por considerarse que va a ser ventajoso o beneficioso para ella.
Y comento esto porque he escuchado en forma constante los consejos que brindan las autoridades cuando nos encontramos ante una situación de inseguridad.

Ayer, por ejemplo, pasaron en el noticiero de la mañana un caso ocurrido en una ciudad de la Costa Atlántica, donde dos mujeres y un hombre, consumaron un atraco a un local, las damas abandonaron el lugar con el botín en la mano, cerca de dos millones de pesos, huyendo en un vehículo que las esperaba en la esquina siguiente, posteriormente el caballero salió con paso calmado, muy seguro de sí mismo, sin observar que detrás venía el propietario del local, bastante mal humorado, quien se arrojó encima del delincuente, pidiendo a voces ayuda de sus vecinos, logró retener al sujeto después de liarse a golpes con él. Cuando llegaron las autoridades más o menos media hora después, manifestaron a los medios, indignadas, que la gente no debía actuar sin su presencia y dijeron estas palabras, casi textuales:

“Cuando un caso de estos sucede, la víctima debe esperar y llamar a las autoridades competentes para que se hagan cargo de la situación.”

O sea, debe dejar que el ladrón huya y esperar media hora a que lleguen los agentes de la policía para informarse de lo ocurrido… 

La víctima también habló a través de los micrófonos de la televisión manifestando que las propias autoridades estaban colaborando al capturado para que reclamara por lesiones contra el ofendido…

Realmente es difícil entender cómo funciona la justicia en estos casos. Y la gente se siente tan ofendida que ya están optando por linchar a los delincuentes. Más de un caso he escuchado en radio y visto en los noticieros de televisión la reacción de la gente ante los abusos de los ladrones. Siendo el caso más cercano el de un agente quien en estado de supuesta ebriedad y ante, también, el supuesto robo de su billetera, buscó su arma de dotación y disparó sin piedad contra la población, dejó un saldo de cuatro muertos, dos menores de edad entre ellos y él mismo terminó en manos de la turba que indignada lo golpeó una y otra vez hasta dejarlo tan mal herido que poco después también falleció. Y éste era uno de los agentes que supuestamente debía velar por la comunidad.

¿Intolerancia? Alguien entre quienes fuera entrevistado dijo que era esto lo que nos afectaba, pero cómo controlar la reacción de la gente cuando se siente lastimada, cuando ocurren casos como la de los jubilados que son atracados cuando cobran su pensión y otros por el hecho simple de retirar dinero para pagar a sus empleados, los mal llamados “fleteros”, pues su definición indica que son personas encargadas de hacer mudanzas, no de informarse cuando un ciudadano retira dinero para arrebatárselo.

He visto señoras que han sido agredidas para quitarles el monedero que llevan en la mano y en uno de los casos vi como una de tantas se defendía a “paraguazos” contra el delincuente. Son muchas las personas que acabando de comprar un celular y sin siquiera haberlo usado son amenazadas y por supuesto despojadas de este adminículo que se ha convertido en elemento de primera necesidad.

Y me pregunto: ¿en qué momento puede el ciudadano llamar a las autoridades? ¿Y qué se logra con ello? En primer lugar, si le arrebataron el celular, hasta que consigue un teléfono para llamar a la policía y que ésta venga es otro cantar.

Hace algún tiempo cuando veía alguna actividad sospechosa o un acto vandálico, al igual que un atraco, llamaba de inmediato a la policía, con el ánimo de ayudar a que esta ciudad fuera un lugar más seguro, pero ¿qué sucedía? Me interrogaban exhaustivamente, debía dar todos mis datos e incluso la dirección de mi residencia, regularmente, en vez de dirigirse al lugar de los hechos se acercaban a mi casa, en consecuencia mi personal tranquilidad primó por encima del civismo.

Por eso, no me extraña que la gente de bien haya optado por castigar al malhechor antes de la llegada de las autoridades, ya que así, al menos pueden dar un aviso a quienes se dedican a estas lides y lo piensen antes de actuar, así cuando los agentes del orden logran alguna captura y dejan a buen recaudo a los violadores de la ley y los señores Jueces de la República los liberan, al menos repito, quienes toman la justicia por su propia mano sienten que hicieron algo.

Todavía recuerdo al vecino que un día vio como un hombre joven tumbó a su pequeña hija de tres años para quitarle una cadenita diminuta que ésta tenía en su cuello, corrió tras el sujeto, lo agarró y amarró fuertemente a un poste, le dio tres correazos, recuperó la cadena de la niña y llamó a las autoridades para que lo recogieran mientras él llegaba a firmar la denuncia respectiva. ¿Qué hizo la autoridad? Lo soltó porque no le habían encontrado la cadena en su poder… 

Hay cientos de historias como esta que ocurren a diario, las escucho en los noticieros regionales, las veo en la televisión y sólo me doy cuenta que no solo esta ciudad, sino el País entero está viviendo una oleada de delincuencia infinita que nos mantiene alertas y sólo puedo decir:

“Y ahora, ¿quién podrá ayudarnos…?”

Ni el chapulín colorado porque ya está en un lugar mejor, como dicen muchos y espero que así sea.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario