Septiembre 23 del 2015
Milagros y promesas electorales
Estamos en época de promesas
electorales y esto me trae a la mente lo ocurrido en mi área hace algunos años
cuando una vecina con gran entusiasmo empezó a reunir a esta comunidad para
comunicar la buena nueva acerca de las mejoras que nuestro barrio iba a
recibir, supuestamente, a través del grupo de acción comunal. Fue mi hermano en
aquel entonces quien quiso saber de qué se trataba la primera reunión a la cual
convocaba la matrona y fue así como asistió a una casa particular a donde
fueron llegando un número no muy grande de personas.
Entre las promesas que empezaron
a surgir, fue la pavimentación del andén de nuestra cuadra, que para aquel
entonces estaba bastante deteriorado y una alarma mediante la cual todos
seríamos beneficiados, haciéndonos entrega de un control remoto para avisar a
las autoridades de cualquier acto delincuencial que ocurriera.
Aunque en ese momento no se habló
de política, en el aire quedó la pregunta: ¿A cambio de qué nos van a arreglar
el barrio?
En la siguiente convocatoria se
hizo entrega de unos llaveros que sostenían el control remoto para usarlo en
caso de emergencia delincuencial. Y este ceremonioso acto lo acompañó la
presencia de Agentes de la Policía quienes informaron la forma como funcionaría
esta alarma y el tiempo que tardaría en actuar la autoridad a fin de lograr la
tranquilidad de los vecinos.
Todo iba bien, hasta el momento
en que hicieron acto de presencia fotógrafos y periodistas, enseguida empezó a
ambientarse el lugar con discursos, tornándose la amena charla en un torneo
político. Estas prebendas eran promesas de un candidato a cambio de votos.
Ni qué decir de la reacción de mi
hermano, quien abandonó el lugar.
El caso es que se llegó el
momento de las elecciones y al parecer el famoso candidato no resultó elegido, quiero
creer que eso fue lo ocurrido ya que los andenes conservaron sus ranuras y la alarma
que nos fue entregada, funcionó apenas por un par de meses y por rumores se
dice que la retiraron habida consideración que un vecino la usaba con mucha
frecuencia…
Ahora nuevamente llegan las
promesas y es bien divertido escuchar los comentarios de la gente que nos
rodea. Alguien que pasaba me dijo, ahora verá que prometen pavimentar el río…
Y volviendo al andén de esta
calle, fue arreglado el año pasado, pero por una empresa de gas que realizó
unas instalaciones nuevas, el único tramo que quedó sin reparar fue frente a mi
casa porque el daño lo había causado otra empresa… y esa otra empresa cuando
levantó el pavimento inicialmente, dijo que eso quedaría arreglado al terminar…
no fue así… y lo más curioso es que hace algunos meses se presentó un Inspector
a revisar el pavimento y prometió su arreglo, aparentemente sorprendido al ver
que no habían hecho la reparación. Y el andén sigue igual.
Pienso que el dinero invertido en
tanta propaganda que inunda el buzón de correo de mi casa, sería más que
suficiente para reparar no sólo el andén en comento, sino para colocar un
semáforo en la carrera 42 con 3ª, donde frecuentemente ocurren accidentes,
reemplazar la tapa del acueducto que se ha convertido en una trampa mortal para
transeúntes a dos casas de la mía, podrían arreglar muchas de las calles de la
ciudad y aun así les sobraría dinero. Ya que quienes se encargan de repartir
las tarjetas de propaganda, arrojan más de veinte papeletas por casa, supongo
que hacerlo así les ayuda a terminar más pronto con su trabajo.
Muchas personas me comentan que
las promesas electorales van desde ofrecer mejoras al barrio, hasta darles
empleo tan pronto como su nombre sea elegido a través de las votaciones, y para
conseguir esto ¿qué hay que hacer? Recoger firmas y equis número de votos para
el candidato.
Ahora, creer que una vez
terminada la contienda electoral los candidatos elegidos van a recordar a
quienes hicieron las promesas, es otro cantar, allí surgen las excusas, no
reciben visitas, no atienden el celular, en fin, la desilusión de quienes
corrieron con las camisetas, pancartas y otros promocionando nombres no tiene
perdón, sin embargo pasado el periodo vuelve y juega y más incautos caen en el
juego de la política y esto ocurre una y otra vez, porque nuestra memoria es
frágil y creemos que esta vez sí cumplirán.
Pero el mayor milagro que he
visto es que uno de los candidatos revive su cristianismo durante el tiempo de
elecciones, sólo por ésta época, llegan buses y vehículos de buena gama con
señores elegantes a una Iglesia cristiana en este barrio, con grandes cantos, globos,
carteles y música, una vez pasan las elecciones, desaparecen como por encanto.
Su fe se esfuma una vez todo el andamiaje político decae.
Debíamos traer al Santo Padre
Francisco a ver si nos arregla el País, ya que a su paso está sembrando
concordia y buena armonía.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario