Enero
17 del 2015
Protección
del televidente
En estos días, así sin
pensarlo mucho, estuve mirando un programa en la televisión nacional, un
programa al parecer dedicado a proteger a los televidentes y encontré fuertes
críticas a la programación de uno de los canales, se decía que los noticiarios
dedicaban más tiempo a promover la violencia que a noticias de salud, economía
y otros que podrían ser más beneficiosos para el público.
Como no puedo dejar de
analizar lo que hay a mi alrededor, me sorprendió que tanta gente se refiriera
a las noticias y a la violencia existente en las imágenes que nos suministran
los medios, escuché diferentes comentarios en los cuales ponían de manifiesto
el horario en que sus pequeños hijos tenían acceso a la televisión y la nefasta
información que llegaba a ellos, fomentando de tal manera la violencia, incitando
a estos niños a jugar disparando y “matándose” unos a otros.
Lo anterior, me hizo
llegar al pasado, cuando la televisión no había siquiera hechos sus primeros
pinitos y sin embargo en el mercado vendían unos revólveres de plástico que al
accionarlos hacían “tic” “tic”, con los cuales mi hermano y yo jugábamos a
perseguirnos montados en nuestros caballitos de palo, luego, un día mi
compinche de juegos trajo una pistolita que tiraba agua, con este elemento mi
consanguíneo se convirtió en una verdadera pesadilla, pero era parte del juego.
Esto sin contar que cuando alguno era “alcanzado” por la imaginaria bala, caía
sobre el piso haciendo los estertores de la muerte.
Efectivamente, teníamos
otros medios para recibir violencia, las revistas, el cine y sin lugar a dudas
lo que muchos vivimos a nuestro alrededor. En esa época mi familia sufrió las
consecuencias del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, acompañados de miedo,
viendo persecución de los diferentes partidos; nuestra llegada a Puerto Tejada
(Cauca), en el año de 1948, nos hicieron conocer de los crímenes políticos que eran
una constante.
Crecimos y sin embargo
nuestros instintos no han sido violentos, esa influencia no afectó nuestra
conducta. Ahora, por efecto de la tecnología, podemos utilizar video juegos y
otro tipo de entretenimiento que hace que esos efectos sean más reales, lo digo
con conocimiento de causa, ya que disfruto enormemente con juegos como “Diablo”,
“Torch light” y otros.
En todas las épocas ha
existido la violencia, desde Caín y Abel hasta nuestros tiempos, no podemos
decir que se ha vivido un tiempo de absoluta calma y que no ha ocurrido algún
evento que acompañe actos sangrientos.
Muchas personas de las
que hablaron en estos programas criticando la violencia que se observa en la
televisión, no les parecía grave las corridas de toros, al contrario reclamaban
se recuperaran las plazas que han sido cerradas para este tipo de eventos,
dejando de lado la enorme violencia que implica perseguir un animal hasta
matarlo.
Tampoco se dice nada
sobre los cuentos de los hermanos Grimm, que transmiten los días sábado y
domingo en la mañana, para deleite de los más pequeños, y que yo una adulta, madura,
dejémoslo en madura, abro mis ojos escuchando la venganza de las brujas, la
persecución de los soldados a seres inermes a través de los bosques, etc. pero
este tema de los cuentos ya lo había comentado en el pasado en uno de mis blogs
y no voy a repetirlo, sólo quiero que lo tengan como una referencia.
Tampoco aplaudo las
imágenes que se transmiten en los noticieros, pero si queremos saber lo que
está sucediendo en nuestro país no podemos silenciar los medios.
Según las estadísticas actualmente
existen unos 22’465 mil hombres y 23’042 mil mujeres en nuestro país, intenten
ponerlos de acuerdo a todos… ya es bastante difícil poner de acuerdo a tres
miembros de una misma familia, digamos a la entrada de un cine, a que todos
decidan como controlar los medios para que las noticias que nos lleguen sean
sólo educativas positivamente y favorables, suprimiendo todo lo que signifique
violencia.
En el mismo programa de
protección al televidente, se mencionaba la parte humorística y en verdad debo
concederles razón, hay un tipo de comediante que realmente choca con el respeto
de quienes lo escuchan, pero igualmente tenemos el mismo dilema, lo que para
unos es de rechazo para otros no lo es. Estando en el cine, les comento, vi el
adelanto de unas películas y entre ellas una del actor Jim Carrey, y pueden
imaginar lo que sucedió: mientras yo cerraba los ojos para no ver las escenas y
sentía que mi estómago se revolvía de manera violenta, escuchaba las carcajadas
de un grupo de jóvenes tres puestos más delante de mi silla. Casi no me
recupero y por poco tengo que salirme de la sala. ¿Les parece exagerado? Pues es
lo mismo con la violencia, para unos es mucho para otros no significa nada.
En fin, que siendo
tantos los que estamos en este mundo es supremamente difícil si no imposible
lograr que pensemos igual.
Feliz fin de semana.
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