jueves, 5 de junio de 2014

España y su Rey


Junio 5 de 2014

España y su Rey.

 

Juan Carlos I de Borbón y Borbón-Dos Sicilias rey de España. Fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947.

Pero no es del Rey de quien voy a hablar hoy, ya que aunque viví en España cuando fue proclamado como tal, rápidamente me mudé de País y ninguna experiencia tuve en ese corto lapso que marcara mi vida.

Eso sí, viví la época del gobierno de Francisco Franco, estuve en los desfiles, sobre todo cuando ya era un hombre anciano y con muchas dificultades para desplazarse.

La abuela de mi hijo, me habló de la guerra del 36, ya que yo, para ese entonces ni siquiera había nacido, y me contó detalles los cuales quizás no presté mayor atención en su momento, pero que de pronto llegan a mi memoria como tantas cosas que a veces creo olvidadas. Una de ellas fue el cubrimiento con escombros, que hicieron los ciudadanos Madrileños a la Cibeles salvándola de la destrucción durante los bombardeos de ese año.
 
Y otra que ella y otra niña, estuvo en uno de los vagones del tren que estaba llevando niños a Rusia y se salvó cuando fue encontrada por un familiar. Esa fue una orden de evacuación, supuestamente para salvar a los niños de estos escenarios bélicos, mediante la cual millares de pequeños españoles terminaron viviendo en diferentes países, regresando sólo unos cuantos pues la mayoría ya habían echado raíces en sus nuevos hogares.
Visité varios museos dedicados a salvaguardar la historia de España y en uno de ellos, creo recordar que fue en Toledo, mostraban una especie de hospital donde ayudaban a las mujeres a dar a luz, también eran atendidos los heridos en combate y tienen un libro donde enseñan a hacer tortilla española sin huevos, es una lástima no haber copiado la receta pero entre mis intereses en esas fechas no estaba la cocina y menos aún preparar teteros sin leche, hacer puré sin patatas, ni cocinar sin fuego.
Aunque no tuve problema alguno durante mi estancia en España, unos amigos míos, colombianos por más señas, quienes eran parte de la tripulación de una línea aérea fueron retenidos cuando bailaban cumbia en la cafetería del Hotel La Castellana. Me enteré tres días más tarde, cuando ya estaban libres, que me hicieron el relato de su peripecia.
Dijeron que bailaban animadamente hombres y mujeres, todos colombianos, cuando llegó un grupo de la guardia civil española, los colocó en fila y se los llevó a prisión. Allí les despojaron de los cordones de los zapatos, cinturones y otros elementos que portaban y los empezaron a interrogar uno a uno.
Quien esto me relató, con lágrimas en los ojos dijo haber sido golpeado con un bastón en sus riñones y en las plantas de los pies durante el interrogatorio. Por supuesto que él nada tenía para decir o confesar, pues su llegada al País lo era a raíz de su trabajo de sobrecargo en la compañía aérea. Cuando desistieron de su interrogatorio lo llevaron de nuevo al calabozo y vio con horror que tenía puesto el cinturón que le entregaron para que no cayeran sus pantalones cuando fue interrogado y aunque cuando esto ocurrió el desespero y la angustia lo hicieron llamar a los gritos a sus carceleros para que se llevaran dicha correa, al momento de contármelo no pudo evitar reír a carcajadas.
Lo que no sabía mi amigo era que en España estaba prohibido, en ese entonces, reunirse más de un determinado número de personas so pena de ser tachado como agentes perturbadoras del orden público. En cualquier momento podían irrumpir en tu casa o apartamento y realizar una requisa sin orden alguna. Y de encontrar algún efecto ajeno a tu propiedad lo investigaban.
Una sola vez el portero del edificio donde vivía en General Sanjurjo, le molestó el ruido que hacíamos una noche de verano un grupo de actores de teatro y yo, de inmediato llamó a la Guardia Civil y me preguntaron quienes éramos, miraron mi pasaporte y muy cortésmente me pidieron bajar el volumen de nuestro entusiasmo.
Me sentí bien durante mi estancia en ese País, mi vida era pacífica, por tanto no sentí la dictadura del Generalísimo Francisco Franco como una amenaza y por el contrario viví una época feliz, tan feliz que me traje un retoño de recuerdo.
 
 

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