Mayo 16 del 2014
Regalos
Regalo,
según el diccionario de la Real Academia de la Lengua significa: “Dádiva que se hace voluntariamente o por
costumbre.”
¿Cómo surgieron los
regalos? Aunque se dice que surgieron a raíz del descubrimiento que hizo el
señor Wall-Mart (el creador de la carita feliz), yo creo que esto va más atrás
en la historia de la humanidad.
Caín y Abel fueron un
claro ejemplo de ese surgimiento:
“
Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
Génesis 4:4
Y Abel trajo también de los
primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado
a Abel y a su ofrenda;
Génesis 4:5
pero no miró con agrado a Caín y a la
ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.”
No sé qué inspiró a
estos personajes para competir dando regalos a Dios, porque aunque aparezca con
el nombre de ofrenda, el significado es el mismo. Posiblemente una forma de
agradarlo, lo cual es perfectamente entendible en el instinto innato de la
humanidad por sobresalir y por lo que veo desde nuestros primeros padres este
se presentó en la forma más simple, adulando y entregando dádivas y si bien
Dios recibió con agrado la entregada por Abel lo fue por su conocimiento del
sentimiento que la acompañó.
En la actualidad es difícil
reconocer si un obsequio tiene una doble intención, porque hay muchas razones
para hacerlo, mencionaré unas pocas.
Por compromiso, ya sea
porque la otra persona acostumbra hacer entrega de obsequios en celebraciones y
nos vemos obligados a compensar de alguna manera ese detalle.
En el trabajo, para que
el superior nos tenga en cuenta y nos mire con agrado.
Cuando alguien nos ha
atendido estupendamente y estamos agradecidos, le ofrecemos nuestra sonrisa a
través de un regalo.
En las invitaciones, a
comer, a cenar, etc, etc. por digamos, etiqueta.
En Navidad, cumpleaños
y otros, estos ya son eventos sociales.
Hay otros regalos, que
realmente uno preferiría no recibir, los que son entregados y a continuación
viene el consabido, “te quería pedir un
favor…” y está uno con un regalo en la mano y con los dientes apretados
esperando que le van a pedir.
Pero hay otros que son
mis favoritos, los que recibo o entrego porque me dio la gana, porque lo vi y
pensé en ti, por el placer de darlos, esos si que son estupendos, sin
compromiso, simplemente porque si.
Esta es una parte de
los consabidos regalos, pero también el tipo de regalo que te dan, algunos son
bastante discriminatorios.
A los niños les regalan
carritos, balones, pistolas, robots… y a las niñas, muñecas, estufas, ollitas,
platicos, cocinitas, etc.
Bien definido el futuro
de los niñitos(as), que no se vayan a salir de esa regla, los niños serán los
jóvenes atletas, agresivos y con carro, las niñas a tener hijos, cocinar, lavar
etc.
Mucha gente me dice que
eso ha cambiado mucho, pero apenas ayer estuve en un centro comercial y entré a
la juguetería, es un área que me encanta, siempre me han gustado los juguetes y
vi como una señora arrastraba a su hija de los robots a la sección de muñecas
mientras le decía: “Eso es para niños.”
Y para mayor ironía encontré a un niño, bastante pequeño abrazando una muñeca,
tipo bebé y llorando para que se la compraran. No pude marcharme sin esperar el
desenlace.
La niña se fue llorando
porque quería un robot y el niño feliz con su muñeca. Me habría gustado
interrogar a esos padres, pero por supuesto que no dejé de hacer este gesto a
los padres del último.
Hace poco comentaba el
día de las madres, ya que a pesar de lo modernos que somos, todavía se regalan
electrodomésticos a las mamás, no niego que son utilísimos y no son baratos,
son costosos, pero pienso que al lado de ellos podría colocarse un perfume, una
chalina, unas zapatillas o un bono para comprar un libro o comprar lo que
quiera, no limitar a la señora a la cocina o al lavadero.
Actualmente algunas y
me cuento entre ellas, estamos en la era de los computadores, las tablets, los
smartphones, morimos por estos modernos equipos, así que cada vez se hace más difícil
elegir un regalo que llene y llegue a la personalidad que lo recibe.
Aún recuerdo a una
señora bastante mayorcita, quien entró a una de las tiendas de Apple con cara
de angustia diciendo que su hijo le había regalado una Tablet y no sabía qué
hacer con ella, no tenía idea de usarla y buscaba ayuda. Bueno, por lo menos
llegó al lugar adecuado y con intención de aprender, pero también hay el caso
que todavía me provoca risa, de la señora que recibió la Tablet y la colocó en
la cocina para picar las verduras… tan enseñada estaba la pobre que todo lo que
le regalaban era para la cocina que no dudó en darle el servicio que le
correspondía.
Ojalá los regalos se den,
pero como dije antes, porque nos dio la real gana, porque sentimos la alegría
de darlo, no por una fiesta, un cumpleaños o por compromiso.

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