lunes, 13 de octubre de 2014

La Historia sin fin (III)


Octubre 13 del 2014

LA HISTORIA SIN FIN (III)

Hoy ya estamos a 9 de octubre y esto empezó en septiembre 21, es decir han transcurrido más de 15 días, aún no es para desesperarse, pero los dos tumultos de tierra que dejaron aquí frente a la casa, siguen incólumes, ahora los acompañan las basuras de los transeúntes, los excrementos de los perros que sacan a pasear, etc. y es que curiosamente los ciudadanos apenas vemos un sitio donde han colocado algo de basura, automáticamente lo convertimos en basurero público.

Los restos del árbol que rompieron y tiraron olímpicamente sobre el andén allí yace cual esqueleto abandonado, inerte, seco, se está tornando amarillento. Las volquetas que recolectan basura ni siquiera intentan moverlo, pasan de largo y hacen caso omiso de cualquier llamado para que lo recojan.

Pero oh sorpresa! Llegó la factura de acueducto y energía, cargando el valor de la reparación externa… el costo de un medidor… y me reclaman que el empleado no pudo mirar el consumo porque el aparato estaba inundado.

Me explico, el daño fue externo, fue en el acueducto que tira las mangueras por debajo del andén, cambiaron la manguera y me cobran, me cargan el valor de un medidor que no se cambió, pues es el mismo que estaba, yo estuve presente todo el tiempo que hicieron el trabajo y un vecino generoso me ayudó a cementar de nuevo el mismo para evitar que cualquier vándalo se lo llevara como ya ocurrió en ocasión anterior y para mayor inri me dicen que no pudieron leer el medidor.

Cabizbaja ante la noticia, me acerqué a la caja donde descansa el contador y resulta que está perfectamente despejado, fácil acceso y pude leer tranquilamente la cifra que allí aparece:



 

Con la ayuda de otro vecino se cortó la rama del árbol que la entidad irresponsablemente dejó tirado.

Y aquí seguimos sin mejora alguna por parte de la Entidad responsable, curiosamente ni la escobita intenta limpiar lo que dejaron aquellos.

Ahora por mi cuenta y riesgo, se recortó el árbol en pequeñas ramas, hasta donde se pudo, se barrió el basurero que habían dejado los transeúntes pero la tierra no deja de convertirse en un lodazal con el consecuente riesgo para todo aquel que pasa por este andén.

He puesto un reclamo vía internet, intentando ser escuchada y que terminen las empresas lo que empezaron, que reparen el andén y los bolardos y que corrijan la factura que fue por demás atrevida en el cobro.

Y como dice una amiga mía yo no soy más Emma, soy doña Esperanza y con la esperanza de ser oída, espero.

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