Enero 3 del 2016
Cada
año lo mismo
Al final de cada año,
ocurre lo mismo, nostalgia del pasado y esperanzas para el futuro. Nada dura
por siempre, lo bueno que vivimos quisiéramos atesorarlo dentro de una urna de
cristal y poder volver una y otra vez a sentir lo que fue, pero eso es un
imposible y sólo podemos guardarlo en ese rincón de recuerdos que existe en
nuestro cerebro y revivirlo de alguna manera.
Siempre nos suceden
cosas buenas, pero nos centramos más en las que nos lastimaron, los problemas
que tuvimos, ignorando que si llegamos hasta esta fecha, ya es ganancia y los
inconvenientes y contrariedades fueron superadas.
Como dice una amiga
mía: “Esto también pasará.”
Nada es para siempre,
las enfermedades, los disgustos, las penas, los gastos, todo de alguna manera
tiene su solución o su no solución y simplemente hay que dejarlo ir.
Siempre he tenido como
teoría ante complicaciones o situaciones, un dicho:
“Si
tiene solución, sea la que fuere, pues hagámoslo, démosle salida, de lo contrario,
olvidémoslo.”
Pero no permitamos que
los avatares de la vida nos quite el sueño.
Dejemos el dulce de
diciembre y empecemos la dieta de enero, preparémonos para los gastos de
principio de año, los impuestos, la declaración de renta, los seguros etc. etc.
sin preocuparnos, ya que al dejar el dulce será como iniciar la dieta, y con
los pagos tendremos que apretarnos el cinturón, así que los propósitos que nos
hayamos planteado se irán cumpliendo poco a poco.
Un nuevo año, doce
meses que estrenaremos y que ojalá no los usemos demasiado rápido, enero es el
mes que más rápido pasa, sobre todo porque el día de reyes no será el 6, sino
el 11, ¿curioso verdad? Melchor, Gaspar y Baltazar tendrán más tiempo para
llegar a visitar al recién nacido. La tradición se acabó en cuanto a fechas,
Emiliani cambió los festivos de media semana a lunes, así en vez de faltar el
miércoles al trabajo, la mayoría se marchará desde el viernes en la tarde o
noche, sábado, domingo y lunes, para regresar enguayabados el martes.
Hay muchas cosas para
hacer en este año y personalmente me encantaría tener una lista sobre algunas
metas que sería bueno cumplir, así como en la película “Antes de partir”, todo
eso que tenemos allí, atrás, en nuestro cerebro y que por muchas razones no
podemos hacer.
Y como muchas cosas que
aún me sorprenden, escudriñando en internet, he leído noticias de personas que
logran estas metas, regularmente son personas con enfermedades terminales, y me
queda el interrogante de ¿cómo lo hacen?, son siempre personas con una
situación económica digamos ¿boyante?, porque en la película que comento el
personaje de Morgan Freeman, era un hombre trabajador en un garaje, pero tuvo
la “suerte” entre comillas, ya que conoció a un hombre supermillonario, a raíz
de compartir el mismo tipo de enfermedad y con ella el nacimiento de una
amistad que los llevó a hacer todas esas cosas que querían hacer antes de
partir.
Sin embargo, vale la
pena hacer la lista, ponernos metas e intentar a pesar de no ser millonarios,
de cumplirlas, quizás no sean viajes a la China o a Japón, o ver la Aurora
Boreal, sino cosas más modestas, que nos hagan sentir bien y poder decir con un
gran suspiro de satisfacción: “¡Lo logré!”
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